Sembradora de palabras que riega esperanza en tierra fértil. Llego con un cuento bajo el brazo y los oídos bien abiertos, porque sé que en cada voz pequeña hay un universo queriendo decirse. Leo en voz alta no solo para que me escuchen, sino para que se escuchen entre ellas, entre ellos, entre todos. Soy mediadora, soy puente, susurro, espejo y tambor que llama al encuentro.

Las y los IBBYs llamamos a la comunidad con hilos de libros y rondas de diálogo. Nos reunimos en círculos para mirar de frente, para imaginar juntas y juntos otra forma de estar en la escuela, otra forma de hacer familia. Caminamos con las voluntarias, con las y los docentes, con las y los directores, con quienes sueñan y hacen. Acompañamos sin imponer, impulsamos sin empujar. Sabemos que una comunidad que se cuenta a si misma, que se adueña de sus historias puede transformarlo todo.

Soy una convencida del poder de una historia, una historia compartida para sanar heridas que no sabíamos que teníamos, para recordar lo olvidado, para recuperar el sentido de lo humano. Nosotras y nosotros creemos que leer juntos es un acto radical de ternura y revolución. Leer en lo privado y en lo público es político y amoroso. Por eso estamos aquí, con libros en las manos y confianza en nuestra voz, convocando la palabra para que florezca la esperanza.























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