¿ Hay algo más alegre y bonito que una piñata? Sí, una piñata tradicional de fiestas decembrinas.
Cada año me compro una piñata con el único objetivo de mirarla colgada en el porch cada que salgo o entro a mi casa.
Este año, tal como marca mi propia traición, encargué dos lindas piñatas cuyo final será permanecer colgadas hasta el color se les desvanezca, no solo por lo hermosas que son, sino porque fueron hechas a mano y con molde por una amiga a la que amo mucho y admiro por mantener viva este legado familiar de hechura de piñatas.

Si te sientes triste, compra una piñata, los artesanos hacen un montón esta temporada. Te garantizo que te alegrará y te traerá a la memoria hermosos recuerdos de tu infancia, esos tesoros que sirven para que la adultez sea más llevadera y menos angustiante.

Recuerda que alguna vez siendo infante, toda tu esperanza radicaba en romper una piñata al final de un festejo y recoger la mayor cantidad de dulces que cupieran en tu regazo.

¡Feliz Navidad y linda Nochebuena!

Deja un comentario

Tendencias