Hace trece años en el marco de la primera Feria de la Lectura Yucatán tuve la dicha de trabajar en la organización, específicamente haciendo reservaciones en hoteles y organizando el transporte de los invitados. Durante el tiempo que no estaba ocupada en esto me ocupaba de apoyar en un salón a quien lo solicitara, mientras el coordinador general estaba presente en el salón donde llegaban los invitados estelares.

Tomé un tiempo para comer una marquesita en el área de expositores cuando el coordinador llegó y me dijo: Denisse, en el salón en donde estoy hay una escritora científica que está regalando unos stickers bien bonitos a los que participan, vente un rato. Ojalá hubiese aceptado esa invitación. Esta invitada no era estelar, sino interestelar, era la mismísima Julieta Fierro compartiendo ciencia con todos los presentes.

Era obvio que yo no tenía conocimiento de quién era esta maravillosa persona, pero más adelante me la fui encontrando en sus textos para niños y jóvenes, textos en los que encontré respuestas sencillas para cosas grandiosas.

Más adelante con solo colocar una pregunta sobre física o el Universo entero en una conocida plataforma de videos me aparecía el conocimiento traducido a un lenguaje que perfectamente podía entender, con la pasión de alguien que ama compartir el conocimiento con todos y todas, sin prejuicios, sin hacerlo sentir a uno menos listo, con la alegría en los ojos de explicar lo que ha descubierto.

Hace un par de días la noticia de su partida me hizo sentir verdaderamente triste. Yo creo que muchos están muy tristes, aunque no la hayan conocido en persona, basta con conocer y palpar todo lo que hizo para difundir la ciencia, para inspirar a que las mujeres seamos científicas, a enamorarnos a todos de lo que no entendemos pero que vale la pena entender para mirar su belleza con el mismo asombro que ella.

Que te vaya bien estrella fugaz, luciérnaga que nos iluminó a los que no sabíamos nada. Nos vemos pronto.

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