Tengo una gallina que se llama Josefina. Tiene ojos amarillos, plumas blancas, pico grande, cresta roja y gorda, gorda.

Cuando amanece abro el gallinero y oigo cacaraquear a Josefina, la abrazo, le doy un beso, preparo su comida favorita: salvadillo con tortilla.
Come y come hasta que su buche queda inflado.

Quiero mucho a mi gallina Josefina porque pone muchos huevos blancos. Pero algo le ha pasado pues desde que se encamó no se ha vuelto a levantar. Han pasado muchos días y la he ido a ver. Que sorpresa me llevé, pues debajo de sus alas hay un montón de cabecitas amarillas. Son pollitos preciosos. Josefina es mamá.

Cuánto quiero a mi gallina Josefina. Ya pasó un año de tenerla conmigo, quisiera que crezcamos juntas…

Es el día más triste de mi vida. He llegado a cada de la escuela y mi mamá ,e dijo que Josefina se escapó ¡No es posible, ella me quiere tanto como yo!

-¡Ven a comeeer!- me llamá mamá
-¿Qué cocinaste mamá?
-Puchero de gallina.

Han matado a mi gallina y he llorado todo el día. Mamá dice que es solo un animal. No comprenden los adultos que los niños, cuando aman no se fijan si es un juguete, una planta, una persona o un animal.
Nunca volví a tener una gallina ¿Para qué? Qué tal si me la matan.

Por Linda Canto

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