¡En el pozo de mi casa vive un tucho!
Esto me lo ha dicho mi tía Chuchi. No sé desde cuándo ella lo sabía, pero asustó muchísimo porque diariamente pasaba junto al pozo y nunca me pareció haber visto algo raro.
¿Ahora qué voy a hacer? Es temporada de huayas y este año me dieron permiso de treparme al árbol pues ya he cumplido seis años.
Pasaré corriendo junto al pozo y le tiraré piedras, tal vez con eso el tucho se asuste y no me jale hasta el fondo para ahogarme.
Me meso y me meso en mi hamaca, no puedo dormir, sueño que el tucho sale del pozo y me jala para llevarme con él.
He preguntado a mis amigos si saben algo de este monstruo y me contaron que un día lo vieron saliendo del pozo llevando en su mano una veladora que alumbraba su cara horrible, sus ojos amarillos y sus filosos dientes.
¿Por qué mi tía Chuchi me tuvo que decir esas cosas? Esto no se puede quedar así, iré con mi mamá y le preguntaré sobre este asunto.
-Mamá ¿Es cierto que en el pozo del patio hay un tucho horrible, espantoso y negro que me quiere comer?
Mi mamá me contestó con fastidio: -El único tucho que conozco es tu papá.-
Ahora se que todo el mundo está lleno de tuchos.

Linda Canto




















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