¿Qué hubiera pasado si yo nacía sin orejas?
¡Que espantoso sería! No me podría poner mis lentes y estaría sin ver bien toda mi vida o me colocarían unos cristales de aumento pegados permanentemente con algún pegamento, o de esos cristales redondos que usan los viejitos colgando de una cadena. Pero tendría fruncido el ceño y me vería fea, fea y cuando crezca nadie querrá casarse conmigo.
Si no tuviese orejas, lo luciría mis aretes solo tendría un huequito espantoso donde podrían meterse las hormigas y hacer su nido, o peor, una cucaracha entraría hasta mi cerebro y comérselo.
Pero… si no tuviese orejas, mi maestro no podría jalármelas cuando no haga mi tarea y no me colocarían orejas de burro por temor a lastimar mis sentimientos.
Si no tuviese orejas ya no sería una niña, sino una foca.
Lo bueno de todo es que sí tengo orejas.

Autora: Linda Canto




















Deja un comentario