
Para leer en voz alta, contar historias, hablar en público e impartir clases, contamos con una gran herramienta de trabajo que es el aparato fonador, el cual es indispensable para la emisión de sonidos articulados y por lo tanto para el lenguaje verbal, el cual es una de las capacidades básicas de nuestra especie que nos distingue de los animales. Y aunque no parezca, utilizar correctamente el aparato fonador puede ser un poco complicado. La mayoría de las personas, cuando dicta clases o habla ante un público, suelen gritar lastimándose la garganta, hemos visto a muchos maestros y maestras que, a la larga, después de tantos años de servicio, terminan perdiendo la voz o con problemas en la garganta por no usar correctamente el aparato fonador.
Para hacer una buena lectura en voz alta hay que aprender a respirar adecuadamente, existen tres formas de respiración: diafragmática, pulmonar y clavicular y debemos aprender a reconocer nuestra capacidad pulmonar, ya que nuestra voz es el instrumento con el cual interpretamos las palabras. Al hablar, exhalamos aire y con una correcta respiración podemos proyectar la voz. Además, el respirar en forma correcta ayuda a disminuir la tensión y a centrar y controlar las emociones. La práctica constante de la respiración consciente y mantener la salud de todo nuestro aparato fonador es la base para emitir un sonido claro y natural.
Hay diversos ejercicios que podemos hacer para ejercitar el aparato fonador, por ejemplo: Cantar muy expresivamente y en distintos volúmenes, respirar profundamente durante un minuto, pronunciar el abecedario de forma muy exagerada y cuidando nuestra respiración, zumbar los labios, imitando el sonido del avión, vibrar los labios e intentar vibrar la lengua imitando el sonido de la moto, hacer trompetillas. Inflar globos y leer trabalenguas con un lápiz colocado atrás de los colmillos, entre muchos ejercicios más.
Todo tiene que ver con la respiración, la voz viene del diafragma y de la respiración, no del grito. Esto es muy importante porque para contar historias en voz alta no solo necesitamos apoyarnos del gesto y del cuerpo, sino también de la voz y la voz se entrena.
Por Grisel Riverón




















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